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Patrona de Almonte

Patrona de Almonte

PATRONA DE ALMONTE

 

El día 29 de junio de 1653, Festividad de San Pedro, los almonteños juraron y proclamaron a Santa María de las Rocinas, Patrona de Almonte, en el Voto Inmaculista que se hizo en aquellas fechas. El juramento fue realizado, en nombre de todos los vecinos, por el Consejo de Justicia y Regimiento de la Villa, la Venerable Cofradía de Santa María de las Rocinas y el Clero Parroquial.

 

Un voto el del misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, que se proclamaba más tarde, solemnemente en Roma, por el Papa Pío IX, en 1854.

 

El protagonismo de Almonte, en todo lo referente al Rocío irá tomando auge y preponderancia al correr de los tiempos y una vez consolidada la devoción a la Virgen en los pueblos de la comarca, Almonte será siempre centro y punto de referencia en lo que al Rocío se refiere.

 

Pero también ese protagonismo implica al pueblo de Almonte y a su Hermandad Matriz en la responsabilidad de mantener viva: tradiciones, historia, fe, religiosidad popular, haciéndolo todo compatible con un contingente humano insospechado en otra época.

 

A partir de ese momento se le comienza a llamar Rocío en vez de Rocina, nombre que también toma el lugar, hecho éste, poco usual en otras advocaciones y no “sin mística alusión” ayudando a extender también la fama y la devoción rápidamente a otros lugares.

 

El año 2003, la Hermandad Matriz celebró el 350 aniversario del patronazgo, con una serie de actos, entre los que destacaron, la solemne Función de Iglesia, el día 27 de junio en la que las tres instituciones del pueblo, relacionadas históricamente con la Virgen del Rocío, Ayuntamiento, Parroquia y Hermandad Matriz, conmemoraron tan singular acontecimiento, mediante la proclamación de la renovación del voto del Patronazgo.

 

El 29 de junio, día del aniversario, tuvo lugar el más significativo de los actos conmemorativos, la procesión extraordinaria de la Virgen, por su recorrido tradicional en el Rocío, con sus galas de Pastora y sobre la peana de plata del paso procesional.

 

Las venidas de la Virgen a la Villa de Almonte

 

En 1607, se data el primer documento que nos habla de una venida de Ntra. Sra. del Rocío a Almonte. Lo cierto es que hasta 1949, nunca hubo una fecha fija para traer hasta el pueblo de Almonte a la Virgen. Se da la circunstancia que en 1738 se trajo tres veces y que en otras ocasiones se llevaba larguísimos períodos sin venir de hasta quince o veinte años.

 

Es a partir de 1949 cuando, tácitamente, el pueblo de Almonte decide que venga cada siete años, considerado un espacio de tiempo prudencial para que los habitantes de Almonte gozasen en el pueblo con la presencia de su Madre y Patrona. De esta manera la Virgen del Rocío es traída en una fecha fija cada siete años después del Rocío Chico, para ser trasladada de nuevo a la aldea, antes de la Romería, permaneciendo en Almonte un período de nueve meses.

 

 

La distancia que separa Almonte del Rocío es de tres leguas aproximadamente, por los dos caminos tradicionales: Taranjales y los Llanos, por donde históricamente han discurrido los traslados a hombro de los almonteños. Al despuntar el alba, la Virgen ent

ra en su pueblo y con el primer rayo del día se descubre el rostro que siempre trae velado desde su salida de la aldea.

Una vez realizado este emotivo acto en el lugar conocido como el Chaparral, se inicia una procesión hasta el templo parroquial por las calles de Almonte, bellamente adornadas con arcos y flores. Durante todo ese tiempo de permanencia en la villa almonteña no cesarán los cultos. Allí tienen lugar las peregrinaciones de las hermandades filiales, para culminar con una novena de misas y la procesión principal de la que, por un itinerario tradicional, la Virgen del Rocío recorre las calles del pueblo profusamente engalanadas, siendo un verdadero alarde de arquitectura efímera digna de admirar.

 

Es destacable el profundo sentimiento religioso del pueblo de Almonte, puesto de manifiesto, una vez más, con ocasión de las venidas de la Virgen. Ante grandes calamidades, cuando no se encontraba remedio a las penurias humanas, el pueblo ponía su mirada en la Virgen, su Madre y Patrona, a quien se encomendaba, como intercesora  ante Dios, llevándola en sacrificada procesión, hasta la Iglesia Parroquial. Igual ocurría, cuando algún acontecimiento beneficiaba al pueblo, se acudía a la Virgen en acción de gracias. Siempre estaba presente en los traslados un sentido trascendente, religioso, espiritual, que le daba pleno sentido y significado.

 

Este pasado año hemos celebrado el último traslado, que tuvo lugar el 19 de agosto de 2019. 

 

Alrededor de las 20:00 horas de la tarde la Virgen enfila el camino de los Llanos. Recorre todo el camino durante toda la madrugada. Sobre las 06:00 horas la Virgen llega al Chaparral. Cuando sale al primer rayo del sol (aunque sigue estando todo oscuro), las camaristas de la Virgen le quitarán el pañito de su cara. Entonces, sobre las 7 u 8 de la mañana, empieza de nuevo la procesión hasta la Parroquia de Almonte. La imagen de la Blanca Paloma llega así a Almonte entre los vivas y las muestras de júbilo.

La llegada a Almonte (Parroquia de la Asunción) suele ser sobre las 10 u 11 de mañana. Las horas son aproximadas, debido a las paradas se que hacen durante la noche.

Los enseres del paso es tradición que sean llevados por las ancianas almonteñas, conocidas popularmente como “las abuelas almonteñas”.

 

La Virgen del Rocío permanecerá en la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción de Almonte hasta justo dos semanas antes de la romería del Rocío de 2020. Estamos inmersos en un tiempo de gracia, que son los nueve meses que la Bendita Imagen de Ntra Amantísima Patrona se encuentra en la Parroquia de La Asunción de Almonte, habiéndose concedido un año Jubilar de El Rocío con motivo del Centenario de la Coronación Canónica de la Stma Virgen en 1919.

 

Nuestro Hotel

 

Con el Privilegio de la situación de nuestras Instalaciones, estamos encantados de ofrecerles nuestros servicios. El hotel se encuentra en una situación privilegiada, ya que la única carretera asfaltada da acceso directo a Nuestro Hotel, y el resto de la aldea conserva sus calles de arena y albero, dando una estética muy identitaria de estas

 

Tierras de Doñana, donde el pasado con sus ricas tradiciones se dan la mano con los mejores servicios de hospedaje y hostelería, poniendo en valor lo mejor de nuestra tierra y de nuestras costas, haciendo una rica y variada gastronomía, conjugando las recetas más antiguas con las nuevas tendencias, con productos autóctonos que son emblema de la cocina española y  siempre en busca de la excelencia hacia el mejor servicio a todas las personas que vienen a visitarnos, ya sea, para disfrutar del Parque Nacional de Doñana, como de una estancia romera y devoción a Nuestra Amantisima Patrona, la Virgen del Rocío.

 

 

 

 

 

 

 

 

La Aldea de El Rocío

La Aldea de El Rocío

Situación geográfica

 

La Situación geográfica de El Rocío, al borde de la Madre de las Rocinas, ha sido cruce de caminos, por el comercio ganadero y agrícola, más importante de la baja Andalucía, que en los habitantes de Doñana y su Comarca tienen a sus máximos exponentes, como referentes de una cultura ancestral que ha sabido explotar y fomentar el cuidado de su Entorno.

 

Existen referencia históricas de este sur del sur, en los albores de las civilizaciones de occidente, dotando a Huelva, la Vieja Onuba, como la capital más antigua de todo Occidente, gracias a los restos arqueológicos recientemente aparecidos, y que su datación hace que ese título que hasta ahora recaía en la Antigua Gades, actual Cádiz, haya pasado a poseerlo Huelva.

 

El Rocío es una aldea que pertenece a la Villa de Almonte. Su extensión superficial, la de las Tierras de Almonte, es de 859,21 km² y tiene una densidad de 27,0 hab/km². Sus coordenadas geográficas son 37º 15′ N, 6º 31′ O

 

Es la tercera población con mayor número de habitantes de toda la provincia de Huelva, compuesta por la Villa de Almonte, con su caserío, tierras de labranza, donde se crían los mejores frutos rojos en casi todas sus variedades, siendo el fresón, con denominación de origen, fresón de Huelva, la estrella de su corona.

 

En la Aldea del Rocío se venera a la Imagen de Ntra Sra del Rocío en su Santuario al pie de la Marisma, donde la mayor parte del Coto de Doñana pertenece a Almonte y la localidad costera de Matalascañas.

 

 

Históricamente Almonte ha pertenecido en dos etapas importantes al Señorío de los Duques de Medina Sidonia y al Condado de Niebla, y el gentilicio con el que se denomina a estos habitantes es Almonteño/a.

 

Gracias a haber sido tierra de cruces de camino, cuando el caudal de los afluentes del Guadalquivir lo permitían, entre el Condado  de Huelva y el Andévalo con sus minas y el puerto de Sanlúcar de Barrameda, han dotado a los habitantes de Doñana de un carácter abierto, muy sociable y con unas raíces en sus tradiciones y en su Fe que han sabido exportar a todo el mundo, convirtiendo la Romería a su Patrona en la Concentración de Romeros más grande de Europa, que vienen desde todos los puntos de España y el extranjero a rendirle Pleitesía a su Excelsa Patrona, Ntra Sra del Rocío.

 

Historia de la devoción de Ntra Sra del Rocío

 

El lugar que hoy conocemos como El Rocío, da nombre no sólo a la Virgen, sino a una aldea y a un territorio concreto que no siempre se llamó así. Ni su configuración paisajística, ni su demarcación y dependencias administrativas fueron siempre las mismas.

 

La zona donde hoy se erige el Santuario de Nuestra Señora del Rocío, estuvo poblada en otras épocas; yacimientos y restos arqueológicos, así lo demuestran: paleolítico, Tartessos, romanos, visigodos y árabes.

 

Alfonso X “El Sabio” conquista estas tierras a los árabes, cuya jurisdicción pertenecía al reino taifa de Niebla.

 

El Rocío, cuya historia se encuentra hoy documentada en sus aspectos más importantes, ha estado envuelta en una leyenda que viene recogida en las Reglas de la Hermandad Matriz de 1758 y que comienza diciendo así:

 

“Entrado el siglo XV de la encarnación del Verbo Eterno, un hombre que, o apacentaba ganado o iba de caza, hallándose en el término de la villa de Almonte… “

 

Hoy la historia sitúa los orígenes del Rocío dos siglos antes y todo indica que fue el mariano monarca Alfonso X “El Sabio” (1252-1284) quien pudiera haber erigido aquella primera Ermita, tras su conquista en 1262, mandando colocar allí la imagen de la Virgen.

 

Toda esta tierra señorial, donde se enclava la Ermita, estaba atravesada por caminos muy transitados que se cruzan a escasos metros de esta, convirtiéndola en lugar de encrucijada que será vital para que se propague con facilidad la devoción a la Blanca Paloma.

 

 

En 1262, Alfonso X “El Sabio” conquista Niebla y con ella toda su jurisdicción, a la cual pertenecía Almonte con su actual y vasto término municipal.

 

En 1335, se reúnen autoridades de las ciudades de Sevilla y Niebla para tratar asuntos concernientes a la división de los términos entre ambas jurisdicciones en un lugar denominado Bodegón de Freyle o Fraile que “está en buen uso… cabo de una Iglesia que dicen Sancta María de las Rocinas”.

 

Este bodegón, especie de venta se encontraba frente a la Ermita en el lugar que hoy conocemos como la Canaliega.

 

Hacia 1340 se escribe el “Libro de la Montería” tratado de caza escrito por Alfonso XI en el cual se cita también la ermita de Ntra. Sra. de las Rocinas cuando dice: “…e señaladamente son los mejores sotos de correr cabo de una iglesia que dicen Santa María de las Rocinas et cabo de otra iglesia que dicen Santa Olalle

 

Siguiendo la cronología, otro documento fechado en 1349, nos relata el humilde legado de una vecina de Niebla llamada Urraca Fernández dejando dos maravedíes a la obra de Santa María de las Rocinas.

 

Más adelante, concretamente un 25 de febrero de 1400, se reúnen en la propia Ermita de Santa María de las Rocinas autoridades de Sevilla y Niebla para firmar un acta de fijación de mojonera entre los términos de las villas de Almonte, Villalba, Manzanilla e Hinojos.

 

En 1582, el Concejo de Almonte adquiere las tierras denominadas Madre de las Marismas, junto a la ermita, con todo lo que hoy es ruedo de la aldea, quedando esta zona no sólo ya término de Almonte, sino propiedad de su municipio, quien sigue siéndolo en la actualidad.

 

De todos estos datos deducimos casi con toda seguridad que la Ermita fuera levantada por Alfonso X “El Sabio» entre 1285 – 1300 como era costumbre del Rey Sabio, en los lugares recién conquistados.

 

Que a lo largo de todo el siglo XIV permanece levantada y dedicada a Ntra. Sra. de las Rocinas, según comprobamos en los documentos expuestos.

 

Que el sitio donde se ubica era un lugar de encrucijada de caminos, de paso obligado y lugar frecuentado por pastores y ganaderos de Almonte, villa esta, distante quince kilómetros y en cuyo término se enclava.

 

Con el tiempo el escenario de la devoción se irá agrandando a lo largo y ancho no sólo del territorio andaluz, sino de otros muchos puntos de la geografía nacional.

 

La historia del Rocío se va a dar de frente con lo que es, sin duda, el germen de la devoción rociera: la belleza serena y peregrina de una Imagen que transmite algo y que fue precisamente colocada allí, con tal acierto que la semilla una vez más cayó en tierra abonada cuyos frutos hoy se ponen de manifiesto.